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Gran Canaria

Abejas en todo incluido

Este vecino del casco de la villa tiene 59 años y está ahora jubilado. “Al mismo tiempo que trabajaba como camarero, me dedicaba a la apicultura”, comenta Tello López, quien sabe bastante sobre las abejas, como de la agricultura en general, y a él le preguntan otros usuarios de esos huertos que son municipales y gratuitos.

“No soy un inútil por estar jubilado, claro que no. Vengo a la huerta para entretenerme y quitarme estrés, y lo consigo. Consigo el fruto de muchas plantas distintas, que destinamos para el consumo propio, como la coliflor, las papas, distintos tipos de tomates, berenjenas, millo o lechugas. Aquí se planta de todo y no se utilizan productos químicos”, declara.

“Hay muchos trucos o medidas que favorecen a la naturaleza misma. Los girasoles, los dos tipos, el grande comestible y el pequeño, que es para decorar, pues atraen a las abejas, sobre todo los segundos”, comenta Tello López, quien asistió el jueves pasado, junto a su esposa Catalina Rodríguez Méndez, llamada Lina, al taller formativo y a la charla que impartió en Los Cercadillos el apicultor Saúl Lugo Garrigo, de 29 años, vecino de Las Palmas de Gran Canaria.

“Estos hoteles se los puede hacer uno mismo con ramas, cartones, piñas o tejas, es decir, con material que sirva de habitáculos para los insectos”, agrega. “Los dos que se han instalado aquí son para que puedan convivir, y si incluso puedan reproducirse, las abejas solitarias, especialmente la abeja negra canaria, la apis millífera, y también otros insectos, como la crisona, un tipo de mosca; mariposas, como la blanca o la monarca; o la mariquita”, explica este experto en apicultura por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y que actualmente prepara el doctorado.

Al mismo tiempo, añade que “la mariquita es importante por su función polinizadora, pero también combate contra las plagas, como el pulgón. La larva de la crisopa se alimenta de la mosca blanca, la cual ataca a la fruta”.

A esta charla y taller también acudieron el alcalde, Óscar Hernández, y la concejala de Desarrollo Rural, Jéssica Santana, quien indica que “habrá acceso a este taller a través de las redes sociales y la página del Ayuntamiento. Vamos a colocar otros dos hoteles: uno en el exterior de la almazar; y el otro en el vivero municipal El Milano”.

El apicultor Saúl Lugo -a la derecha- da indicaciones al agricultor ‘Tello’ López, junto a su mujer ‘Lina’ Rodríguez, en los huertos comunitarios de Los Cercadillos. | | LP/DLP

Saúl Lugo señala que “también es buenos colocar, delante o junto a estos hoteles, plantas que atraen a las abejas, como la menta, orégano o el tomillo”. Este joven apicultor asegura que “yo sepa las abejas, hasta ahora, no han picado a nadie, ni son agresivas”.

Se dedica a las abejas desde hace siete años y profesionalmente desde hace tres, después de recibir una subvención de las destinadas a los jóvenes ganaderos por parte del Gobierno de Canarias. “Mi socio, Jacobo Montaña y yo creamos una empresa, Apiscrea. Vendemos miel, núcleos [enjambres] y reinas de la abeja negra canaria. Es mucho mejor que la reina sea de aquí que de fuera”.

Saúl Lugo tiene más de 300 colmenas repartidas en Fontanales, en el término municipal de Moya, como también en Santa María de Guía, Telde y Gáldar. Al preguntar cuántas abejas tiene, responde que “no sé seguro, pero pueden ser seis millones al multiplicar 20.000 abejas por cada colmena, y como son 300. Yo me hago al día entre 25 y 27 colmenas. Me refiero a revisarlas, limpiarlas y eliminar la polilla de la cera”.

“Hay que apostar por el producto local y valorizar lo que tenemos. Otra cosa es que se consuma la miel procedente de la Península porque no hay suficiente producto para satisfacer toda la demanda que hay en Canarias”, defiende Lugo Garrido, pero aconseja que “tengamos mucho cuidado con la miel procedente de China porque realmente no lo es. Alimentan a las abejas con agua y azúcar, y usan antibióticos que aquí no están permitidos”.

El apicultor destaca que hay un sello de calidad para la miel de Gran Canaria, aunque no una denominación de origen que sí existe en Tenerife.

Respecto a cómo se forma la miel, explica: “el polen es la proteína que ellas necesitan. Cada abeja chupa el néctar de la flor que lo traslada en el buche y se lo pasan entre unas y otras. Cuando han deshidratado el néctar, lo depositan en las celdas, donde termina de madurar”.

Fuente: La Provincia

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